Sueños rotos

jueves, 5 de febrero de 2015

Diario de Anna Westin


"Sentía algo que me atemorizaba de repente, que esperaba que lo identificara, una intensa rabia ardiente, irrefrenable. No está dispuesta a detenerse, crece y se fortalece, penetra en todos los secretos de mi cuerpo.
Ya conoces la verdad definitiva. No puedes esconderte de ti misma. La principal traba radica en la capacidad de nuestra sociedad para crear falsas apariencias.
Me siento muy sola. Pienso en el peso en comer y en la grasa. Me pregunto cuando me recuperaré y me digo que nunca.
Te despertabas de tu adormecida existencia cuando el sol se retiraba y te sentías culpable e inútil, como si tuvieras que haber cumplido tus sueños pero te habías quedado dormida.
Dudamos de nuestra cordura. Pensamos que nos hemos vuelto locos y caemos en el foso de la vida perdida.
¿Qué quiero? Es la pregunta más difícil porque tengo dos respuestas enfrentadas. Una me matará y a veces me parece la más acertada.
Me asusta todo lo que está sucediendo. No puedo controlar mis pensamientos. Sé muy bien lo que tengo que hacer pero es muy difícil. Sufro cambios de humor. Puedo estar deprimida y un segundo después puede suceder algo que me devuelve la sonrisa.
Sinceramente, creo que nuestra familia ya no es compatible. Otra pelea por algo sin importancia. Una cosa lleva a la otra y todos empiezan a gritar. Creía que me estaba volviendo loca, pero no era yo.
Volvemos al principio del principio. Un año nuevo. Sabe a nuevo. Da la sensación de ser nuevo. Camisetas, sandías y refrescos. Renovador.
Mi desgracia continúa. No hay manera de librarme de ella ¿verdad? De todas formas, ¿quién me escucha? Nadie. Mi vida ya no vale nada. Despedirme de un lugar tan hostil no debe ser tan duro como creer en él cada día y la verdad es que mi alma ya se ha marchado de aquí.
Acabaré por caer. Permaneceré en coma unos momentos hasta que mi pálida luna se ponga. Todas las estrellas se caen rápidamente del cielo. Como yo. Duermen entre la pila de hojas caídas, bajo las aguas templadas.
Ya basta de dar vueltas, de girar y dar la espalda o mirar de lado. Ya no tengo los pies encauzados en la arena. Los hemos liberado y ahora se pueden mover. Nunca habrá un momento en el que no seas tú misma. Hay quien tratara de ocultar su existencia aparentando ser quien no es. Pero ¿Para quién actúa? Ya conoces la verdad definitiva. No puedes esconderte de ti misma. La principal traba radica en la capacidad de nuestra sociedad para crear falsas apariencias."

domingo, 1 de febrero de 2015

Después de casi dos años.

Colmo bien dice el título hace ya casi dos años que no escribo en este blog.
¿La causa?
Llegué hasta tal punto de desespero por pedir ayuda, inconscientemente, que me tomé una sobredosis de antidepresivos, ansiolíticos y analgésicos que las palabras que le dijo el médico a mi padre fueron: "llega a pasar un poco más de tiempo y podría haberse destrozado algunos órganos, haber quedado en coma, o, en el peor de los casos, haber muerto."

No sé que se me pasó por la cabeza en ese momento, la verdad, creo que quería ayuda, que la necesitaba y no sabía cómo pedirla, y la pedí del peor modo.
Tras tomar las pastillas me empecé a encontrar verdaderamente mal, tan mal que me di cuenta de que en realidad no quería morir.
Le dije a mi padre que me llevara al hospital, que me encontraba mal, él se dio cuenta.
Al llegar al hospital me dieron una mezcla de carbón para una limpieza de estómago y me tuvieron toda la noche en la sala de urgencias, monitorizada, para controlarme.
A la mañana siguiente vino una chica a verme y me empezó a preguntar cosas. Ese mismo día me hospitalizaron en la unidad de trastornos alimenticios.

La verdad es que se pasa bastante mal, ver como todo el trabajo que has logrado con un sacrificio enorme se va al garete, que empiezas a engordar y engordar y no paras de engordar, es muy duro.

Pero pese a todo eso, fue una experiencia bastante bonita, conocí a chicas con mi mismo problema, y a chicos con diferentes problemas en la unidad de psiquiatría, la verdad es que había ratos en los que lo pasábamos muy bien. Ahora, llegaba la hora de la comida y ese momento era realmente insípido.
Nadie hablaba, nadie levantaba la cabeza del plato. 45 minutos para terminarte un primer y segundo plato, pan y el postre.
Se hacía eterno, yo cada vez me veía peor. Solo quería salir de allí a toda costa y no volver nunca más.

Estuve un mes y medio ingresada en el hospital, y otro mes y medio en hospital de día, solo iba por la mañana y desayunaba, hacía media mañana y comía allí, después me iba a casa.
Sinceramente, actué un poco para que me dieran el alta de los dos sitios antes, no quería aguantar más eso.

Cuando dejé de ir a hospital de día me pasaron a consultas externas, ibas un día programado, la enfermera te pesaba, te preguntaba como iban las comidas y después con la psicóloga hablabas de cómo te encontrabas, qué te preocupaba y demás.
A consultas externas estuve yendo un año y poco, por que tuve altibajos, la verdad.

Este verano pasado tuve una mala racha y bajé 4 kilos en un mes, la verdad es que no sé como, pero tampoco fue un buen verano. No estaba bien conmigo misma, no tenía muchas ganas de nada.
Cuando pasó el verano, empecé a estabilizarme, pero me quedé con esos 4 kilos de menos.
En noviembre pedí el alta voluntaria de hospitalización y me la dieron. Menos mal.

Gracioso fue que en diciembre me volví a empezar a ver peor otra vez (no es que antes me viera bien, pero me empecé a ver peor que antes), me sentía mal con cada cosa que comía de más.
Comienza al año y todo son desmejoras.
Me sigo viendo mal, no quiero comer y vuelvo a ingerir alrededor de 800 calorías.
Mi cabeza me dice que es mucho, que tengo que comer menos.
Ya no como dulces, consigo controlarme, y eso me gusta, ya no como pizza, no como hamburguesas, no como comida basura.
(Antes tampoco comía, dejé la comida basura, pero alguna que otra vez, por mi novio lo hacía)

Me siento bien comiendo poco, pero no bajo de peso y eso me desmotiva. Necesito bajar de peso, no quiero volver a estar gorda...
Sé que estoy más cansada, que tengo más ojeras y que estoy más triste, pero es que me siento tan bien comiendo poco, que no quiero parar.

Quiero seguir hasta que mi peso consiga bajar de 40 kilos, necesito sentirme delgada. Sentir que tengo el control sobre mí, sobre mi cuerpo y sobre mi cabeza.
Necesito que la gente me diga: "estas muy delgada, tienes que coger peso."

En este tiempo me he dado cuenta de que esta enfermedad no tiene cura. De que o te consume, o vives con ella eternamente intentando aplacarla para que no vuelva a apoderarse de ti.

Me gustaría dejar este blog como confidente de lo que me pasa, así que, a partir de ahora, contaré la enfermedad desde mi punto de vista.